viernes, 11 de noviembre de 2016

Caso Adrián



La llegada de un alumno nuevo a clase debería estar contemplada dentro de nuestro plan de convivencia para ayudar y favorecer la correcta integración del alumno nuevo y más cuando se trata de alumnos que llegan al último curso donde los demás compañeros ya llevan una gran trayectoria juntos y es más difícil la aceptación.
Ante éste caso dónde hay varios implicados desde alumnos hasta la propia dirección, habría que haber tomado medidas más contundentes de lo que se hizo, puesto que la familia acudió en varias ocasiones a mostrar su preocupación y desde el centro no se ofreció respuesta o la respuesta adecuada en beneficio del niño.
·         ¿Estos hechos pueden considerarse como acoso?:
Podríamos considerar acoso cuando se producen varias situaciones:
-          La intención de hacer daño (físico, verbal o psicológico)
-           El desequilibrio de poder, que hace a la víctima impotente para salir de esta situación por sí sola
-          La reiteración de las conductas
En el caso de Adrián consideramos que si hubo acoso debido a que se dan las tres situaciones, puesto que el agresor, Félix, le agrede en varios momentos de forma intencionada puesto que el resto de compañeros se burlan de la misma situación, por lo que también deberían ser considerados acosadores, y Adrián no es capaz de salir de la situación por él solo ni con la ayuda solicitada a los profesores y equipo directivo.

·         ¿Qué documentos o planes del centro deben contemplar y tener previstas este tipo de conductas?
 Los documentos o planes de trabajo que deben contemplar estos asuntos deberían ser desde la propia programación de aula donde contemplaríamos objetivos de convivencia, emociones, destacar la importancia de la autoestima y un buen autoconcepto, y establecer relaciones entre iguales correctas desde el inicio de la escolarización; en el Reglamento de Régimen Interno del Centro, un Plan de Acción Tutorial( se debería destacar la necesidad de hacer tutorías o asambleas sobre todo en los cursos potencialmente más propensos), un Plan de Convivencia, e incluso, un Programa de Prevención de Conflictos para los momentos de patio o cambio de clase.
Éstos aspectos deberían ser trabajados tanto a nivel escolar como social y familiar.

·         ¿Qué te parecen las reacciones del jefe de estudios y de la tutora?
Consideramos que desde dirección y la tutora se debería de haber hecho un seguimiento más exhaustivo debido a  que la queja de los familiares fue reiterativa y haber dejado constancia del problema, observando al niño y a sus compañeros, y ver si la situación debería haber sido acatada mucho antes.
·         ¿Qué medidas educativas y/o disciplinarias podrían activarse ante estos hechos?
Coordinación entre el equipo de orientación educativo y el jefe de estudios y tutora para reconducir la situación y establecer líneas de actuación conjunta. Entrevistas con las familias implicadas, entrevistas individuales con el acosado y acosador, actividades de grupo-clase.
·         ¿Qué opinas sobre los comportamientos de los alumnos?
En éstos casos se debería establecer pautas sobre todo el grupo clase debido a que Félix (posiblemente un líder dentro del grupo) ha sido capaz de movilizar al resto de compañeros para “mal -actuar “sobre él.
Muchas veces, los niños de estas edades no son totalmente conscientes del daño que pueden producir y es difícil saber cuándo lo realizan conscientemente y cuándo no, por ello habría que realizar sociogramas, juegos de roles, favorecer la simpatía, y la gestión emocional,…

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